Menopausia

Se considera que una mujer ha entrado a la menopausia cuando no ha tenido un período menstrual por 12 meses seguidos, y no existen otras causas para este cambio

La menopausia es un cambio normal en la vida de una mujer, cuando cesan sus períodos menstruales. Es por eso que algunas personas se refieren a la menopausia como “el cambio de vida”. Durante la menopausia, el organismo de una mujer comienza lentamente a producir una menor cantidad de las hormonas estrógeno y progesterona. Esto sucede a menudo entre los 45 y 55 años de edad.

Al acercarse a la menopausia, puede tener síntomas de los cambios por los que está pasando su organismo. Muchas mujeres se preguntan si estos cambios son normales, y muchas están confundidas acerca de cómo tratar sus síntomas.

Síntomas de la menopausia?

Los períodos menstruales de todas las mujeres cesan al entrar a la menopausia. Algunas mujeres pueden no tener ningún otro síntoma. Sin embargo, al acercarse a la menopausia, puede que usted tenga:

Cambios en su período – pueden variar la frecuencia de los períodos, y el flujo de mes a mes.

  • Sangrado anormal y “manchas” – son comunes al acercarse a la menopausia. Sin embargo, si sus períodos han cesado por 12 meses seguidos y sigue teniendo “manchas”, debería informar de este síntoma a su médico para descartar causas graves como el cáncer.
  • Golpes de calor – sentir calor en la cara, el cuello y el pecho.
  • Sudores nocturnos y problemas para dormir – estos pueden causar cansancio, estrés o tensión.
  • Cambios vaginales – la vagina puede volverse seca y delgada, y puede sentir dolor durante el coito y los exámenes vaginales. Puede también padecer más infecciones vaginales.
  • Pérdida de grosor en los huesos – esto puede causar pérdida de estatura y quiebre de huesos (osteoporosis).
  • Cambios en el estado de ánimo – tales como vaivenes de ánimo, depresión e irritabilidad.
  • Problemas urinarios – tales como pérdidas, ardor o dolor al orinar, o pérdidas al estornudar, toser o reírse.
  • Problemas de concentración o memoria.
  • Menos interés en el sexo y cambios en la reacción sexual.
  • Aumento de peso o incremento en la grasa corporal alrededor de la cintura.
  • Pérdida de densidad en el cabello o caída del mismo.

¿Qué es la menopausia prematura?

La menopausia prematura es la menopausia que sucede antes de los 40 años de edad – ya sea natural o inducida. Algunas mujeres llegan a la menopausia prematura a causa de:

  • Antecedentes familiar (genes)
  • Tratamientos médicos, como cirugía para extraer los ovarios
  • Tratamientos para el cáncer, como la quimioterapia o radiación en el área pélvica
  • La menopausia prematura pone a la mujer en mayor riesgo de padecer osteoporosis en el futuro. También puede ser una fuente de gran aflicción, ya que muchas mujeres menores de 40 años aún desean tener hijos. Las mujeres que aún deseen quedar embarazadas pueden hablar con su médico sobre los programas de donación de óvulos.

¿Qué es la postmenopausia?

El término postmenopausia se refiere a todos los años de vida después de la menopausia. Es el período posterior al momento en el cual no se ha tenido un período durante 12 meses seguidos – sea una menopausia natural o inducida.

¿Cómo mejorar tu fertilidad?

En nuestra clínica nos preocupamos por tu salud fértil, por eso queremos darte 10 tips para mejorar tu fertilidad.

Toma nota y tenlos presentes en todo momento:

  • No retrases demasiado la maternidad. A partir de los 35 años la mujer empieza a tener más dificultades para ser madre, ya que por cada año que se retrasa la maternidad las posibilidades de quedarse embarazada se reducen un 5%.
  • No fumes. Las mujeres que fuman, sobre todo más de 10 cigarrillos al día, precisan más medicación para estimular la ovulación. Además, las tasas de implantación son más bajas y hay más probabilidades de sufrir abortos.
  • Reduce el consumo de alcohol. Los expertos aseguran que dos o más bebidas alcohólicas al día pueden afectar negativamente a la fertilidad. Desde luego, el consumo de alcohol debe cesar completamente en el embarazo.
  • Vigila tu peso. Hay que evitar en la medida de lo posible la obesidad y consumir alimentos elaborados con harinas refinadas, que interfieren negativamente en la ovulación.
  • Toma menos café. Más de tres tazas al día influyen negativamente en tu fertilidad.
  • Relájate. El estrés marcado puede causar una ausencia de ovulación.
  • Practica deporte suave. Lo más recomendable es caminar y nadar.
  • Vigila los fármacos que tomas. Algunos medicamentos afectan la fertilidad. Antes de tomarlos, consulta con tu médico.
  • Dile a tu pareja que también tiene que cuidarse. Los problemas de infertilidad son cosa de dos. Los hombres, por su parte, deben evitar el tabaco y el estrés y cuidar la alimentación. Además, deben tener en cuenta que la contaminación ambiental, la exposición al calor, el alcohol y la ropa interior ajustada puede debilitar el esperma. Si en un año no llega el embarazo, hay que ir a un especialista. Es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud. Si no te quedas embarazada de forma natural tras un año de intentos es el momento de asistir a una clínica de reproducción asistida. Allí harán un estudio de la pareja y aconsejarán el tratamiento de fertilidad más adecuado para cada una.

¿Cuándo me volverá el periodo?

Si estás amamantando a tu bebé, la regla no volverá hasta que dejes de dar el pecho, aunque esto no quiere decir que estés protegida contra el embarazo. Si no das el pecho, regresará antes (en uno o 2 meses después del parto, aunque cada mujer es diferente). Hay que tener en cuenta que debido a que el ciclo menstrual comienza con la liberación de un óvulo (y no con una hemorragia) si no tomas métodos anticonceptivos correrás el riesgo de volver a quedar embarazada. Por ello, la anticoncepción suele tratarse en breve después del parto. Para reiniciar tus relaciones sexuales, consulta antes con tu médico; al principio puede ser buena idea usar un lubricante, especialmente si tienes una cicatriz debido a la epistomía. A veces puede incluso que sangres un poco, lo cual es completamente normal, aunque si esto persiste, te aconsejamos que consultes con tu ginecólogo.

La regla también puede cambiar después del embarazo (tener una mayor duración o mayor abundancia. Después de un tiempo prudencial también podrás volver a usar tampones (normalmente se aconseja reiniciar el uso de tampones al menos 6 meses después del parto, aunque según el tipo de parto, tu médico especialista puede aconsejarte algo distinto).

¿Cómo fortalecer tu suelo pélvico?

El suelo pélvico tiene cuatro funciones:

Ayudar a cerrar y abrir la uretra y el ano.
Sostiene la vejiga, útero, intestinos y el recto.
Juega un papel importante en las relaciones sexuales
Junto con el abdomen y la espalda, los músculos del suelo pélvico contribuyen a la estabilidad de la pelvis de la espalda, ayudando así a prevenir dolores en estas áreas.
Debido a la presión que durante 9 meses ha hecho el útero que albergaba a tu bebé sobre tu aparato urinario, puede haber producido en mayor o menor grado un debilitamiento de los músculos del suelo pélvico. Estos músculos son los que te ayudan a tomar control sobre el flujo de orina, y si no están fuertes pueden dar lugar pequeñas pérdidas de orina que se escapan al reír, al toser o al hacer esfuerzos (es lo que se conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo). Si vuelves a entrenar estos músculos, puedes volver a tomar el control.

En primer lugar, es importante ser consciente de dónde se encuentran estos músculos se encuentran en la parte inferior de la pelvis, entre el hueso del pubis y el coxis. En las mujeres, la uretra, la vagina y el ano se encuentran en el suelo pélvico. En segundo lugar, es importante tomar consciencia de cuando los utilizamos: cuando estornudas, te levantas cuando estabas sentada o cuando hacemos presión para contener la salida de orina (te aconsejamos que pruebes esto en el baño para identificar los músculos: contén voluntariamente la salida de orina durante unos segundos, y continua después vaciando la vejiga). Es importante que no hagas este ejercicio habitualmente, ya que hacerlo de manera habitual puede provocar infecciones de orina, pero es una de las mejores maneras de entender de qué músculos tenemos que trabajar.

Una vez identificados los músculos del suelo pélvico, hay que ejercitarlos como mínimo 3 veces al día. Estos ejercicios los puedes realizar en cualquier lugar y momento del día y sin que nadie lo note.

Elige en primer lugar una de las posiciones recomendadas:

  • De pie con las piernas ligeramente separadas.
  • Sentada con las lumbares tocando al respaldo de la silla y los antebrazos apoyados en los muslos.
  • Tumbada con la espalda en el suelo y las manos debajo de las nalgas.

Realiza las siguientes series de contracciones:

Contrae los músculos del suelo pélvico y aguanta 5 segundos. A medida que el ejercicio te vaya pareciendo más fácil, aumenta gradualmente el tiempo de contracción.
Inspira y espira profundamente, relajando los músculos durante 5 segundos
Repite estos ejercicios en tandas de 10, 3 o más veces al día.
En 3 meses empezarás a notar resultados, y la mayoría de mujeres han recuperado el tono de su suelo pélvico después de un año.

La obesidad y la fertilidad

Las parejas que desean concebir a menudo pueden tener la idea errónea de que el peso no tiene nada que ver con quedar embarazada. Cuando una mujer esta tratando de quedar embarazada y no lo logra puede sentirse muy desanimada y decepcionada y hasta se sorprenden al descubrir que el peso puede afectar su capacidad para concebir.

Está demostrado una clara asociación entre la fertilidad y el peso.

En las unidades de fertilidad por lo menos el 10 por ciento de los casos están relacionados con el peso de la futura madre y con sólo mantener su índice de masa corporal en níveles adecuados se resuelve la infertilidad.

Obesidad es un problema común.

La obesidad consiste en un sobrepeso excesivo y se mide con el índice de masa corporal que es una medida calculada tomando en cuenta la altura y el peso de la mujer.

Lo que la mayoría de las mujeres no saben es que la obesidad es un problema muy común y casi de rutina los medicos en las consultas prenatales dedican bastante tiempo a conversar con sus pacientes sobre la importancia de mantener un peso ideal antes y durante su embarazo

Es importante resaltar que el exceso de peso tambien afecta su salud en general y puede impactar la vida de muchas maneras.

¿El peso de la mujer o el peso del hombre afecta la fertilidad?

Hombres y mujeres con transtornos en su peso ya sea bajo peso o sobrepeso padecen una mayor incidencia de infertilidad, que afecta sus posibilidades de concebir con éxito.

Sobrepeso en las mujeres.

El sobrepeso puede afectar el ciclo mensual de la mujer, lo que hace muy difícil saber exactamente cuando ella está ovulando y cuales son sus días mas fértiles con mayor probabilidad de quedar embarazada si tiene relaciones sexuales en esos días.

El impacto del peso en la ovulación generalmente tiene que ver con la producción de estrógeno. La investigación sugiere que en las mujeres con sobrepeso, la mayor cantidad de grasa puede conducir a un exceso de producción de estrógeno. Este exceso de estrógenos puede provocar un desequilibrio hormonal que afecta la ovulación.

Esto es porque las células de grasa liberan estrógenos, que a su vez hacen que la hipofisis disminuya la liberación de la hormona foliculo estimulante(FSH) y LH. Sin FSH ni LH, no ocurre la ovulación.

Si su índice de masa corporal es mayor de 30, se considera clínicamente obesa y esto puede llevar a toda una serie de problemas médicos que pueden reducir la fertilidad por lo que deberá rebajar el peso extra lo mas pronto posible.

Uno de los más comunes de estos problemas es el síndrome de ovario poliquístico, pero también estará en riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades del corazón y la presión arterial alta, los cuales pueden dañar a usted o a su bebé.

Sobrepeso en los hombres.

El sobrepeso también tiene un impacto en la fertilidad masculina. La obesidad severa en hombres ha demostrado alterar la fertilidad debido a los desequilibrios en la regulación de la hormona ligada a la producción de esperma.

Los hombres tienden a llevar peso extra alrededor de su abdomen y genitales. Esto puede causar un aumento en la temperatura y por lo tanto, afectar la producción de esperma por parte de los testículos que necesitan temperaturas mas bajas para funcionar correctamente

Una simple reducción de peso puede mejorar los parámetros del semen.
El indice de masa corporal IMC normal mejora notablemente el éxito del tratamiento de fertilidad.

El peso de la mujer puede ser una causa importante de problemas de fertilidad. La mejor manera de determinar si tiene problemas con su peso, es calcular su índice de masa corporal (IMC o BMI en ingles de body mass index), que es utilizado por profesionales de la salud para determinar si el peso de un individuo se encuentra dentro de límites aceptables.
La buena noticia es que la normalización del índice de masa corporal es muy eficaz en mejorar las tasas de éxito para la concepción y con la motivación adecuada y ayuda por parte de los especialistas, la mayoría de los pacientes puedan lograr sus metas de normalización de su peso.

Básicamente el Índice de masa corporal IMC se divide en:

  • Normal un índice de 20 a 25
  • Sobrepeso un índice de masa corporal de 25 a 30
  • Obesidad un índice de masa corporal superior a 30.

El IMC ideal

Es entre 20 y 25; fuera de este rango su peso podría tener un efecto negativo en su fertilidad.

No existe ninguna formula para determinar cual seria el índice de masa corporal en el cual aumentarían sus posibilidades de quedar embarazada, ya que varían de una persona a otra.

¿Cómo se calcula el IMC?
Para encontrar el IMC, divida su peso en kilos por el cuadrado de su altura en metros.

Por ejemplo si una mujer mide 1,60 mts y pesa 60 Kg

El calculo seria dividir 60 entre 1,60 al cuadrado (1,60 X 1,60 igual a 2,56)

Resultado

60 entre 2,56 da un IMC de 23 que se encuentra entre valores de IMC normal
Tratamiento:

Modificar su peso puede ser el primer paso, el más simple y el más económico para mejorar su oportunidad de concebir sola pero también, en la mayoría de los casos disminuye la cantidad de medicamentos y tratamientos hormonales necesarios para lograrlo.

En muchos casos no sera necesario ningún tratamiento adicional

  • Idealmente, una mujer debería estar cerca de su peso ideal desde tres meses antes de tratar de concebir.
  • Dieta y ejercicio, por supuesto, pueden ayudar con el problema de sobrepeso. Sin embargo, la dieta y el ejercicio también pueden interferir con la ovulación
  • Idealmente, la mujer que está tratando de concebir y que también está tratando de perder peso debería hacerlo bajo la supervision de un médico así como de un especialista en nutrición.
  • Un programa regular de ejercicios ayuda para la concepción y también le ayudará a preparar el cuerpo para todas las etapas del embarazo y el parto.

NOTA: Es muy importante que la mujer embarazada reciba todos los nutrientes que necesita su cuerpo desde el momento de la concepción en adelante, y esto puede ser difícil de hacer si está a dieta. Por eso es mejor llegar al momento del embarazo en un peso ideal.

¿Que sigue después del parto?

Una vez nazca tu bebé, tendrás que ajustarte a un nuevo ritmo de tu vida y al de tu cuerpo. A medida que pasen las semanas, tu abdomen se irá deshinchando gradualmente. Puedes iniciar algunos masajes suaves en la parte baja de tu abdomen. Si el nacimiento ha sido por cesárea, sigue cuidadosamente los consejos que te den tu médico y/o matrona.

Durante aproximadamente las primeras 6 semanas después del parto, tu cuerpo expulsará los nutrientes que revestían las paredes de tu útero en forma de pérdida de sangre (debido a que hay muchos vasos sanguíneos en el útero). Esta pérdida de sangre se conoce como “loquios” y puede ser algo abundante al principio, además de contener pequeños coágulos de color oscuro. (Si crees que estas pérdidas duran más de lo esperado o contienen coágulos grandes, no dudes en comentárselo a tu matrona; que no te avergüence hacerlo, al fin y al cabo ella querrá ayudarte). No tengas prisa en recuperar enseguida tu forma física, ya que un exceso de ejercicio puede producir un incremento del sangrado. A medida que se vaya reduciendo el volumen de estas pérdidas, serán de un color más rosado, hasta desaparecer por completo. Si volvieses a sangrar después de este periodo, consulta con tu ginecólogo o con tu matrona.

Una vez haya desaparecido por completo el “loquios”, todavía puedes experimentar más flujo del que antes tenías, incluso es probable que este cambio permanezca en el tiempo. Es algo totalmente normal, a muchas mujeres les pasa, siempre que sea transparente o blanquecino y no desprenda más olor del habitual (en caso contrario te recomendamos visitar a un especialista). Esto es señal que tus genitales se encuentran en buen estado de lubricación, manteniendo las paredes vaginales suaves y húmedas que favorecen las relaciones sexuales y aseguran el equilibrio natural de la flora bacteriana (que a su vez actúa de barrera contra microorganismos que pudiesen causar una infección).

Por último, debido a la presión que durante 9 meses ha hecho el útero que albergaba a tu bebé sobre tu aparato urinario, puede haber producido en mayor o menor grado un debilitamiento de los músculos del suelo pélvico. Estos músculos son los que te ayudan a tomar control sobre el flujo de orina, y si no están fuertes pueden dar lugar pequeñas pérdidas de orina que se escapan al reír, al toser o al hacer esfuerzos (es lo que se conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo). La buena noticia es que se trata de una situación en la mayoría de los casos reversible, ya que solo con volver a entrenar estos músculos, puedes volver a tomar el control. Además esto te permitirá disfrutar más de tus relaciones sexuales. Te recomendamos que practiques ejercicios del suelo pélvico como los ejercicios de Kegel.

¡Ya estás embarazada!

¿Estás embarazada?

Desde el momento en que descubres que estás embarazada todo cambia. Ser madre significa empezar una nueva vida además de experimentar una serie de cambios hormonales que provocarán cambios en tu cuerpo. Algunos los notarás enseguida, otros de manera más gradual; date tiempo para adaptarte a esta nueva etapa, ¡no todos los días se espera un bebé!

Uno de los cambios que notarás enseguida será un aumento de flujo vaginal, causado por el desajuste hormonal. ¡Es buena señal! Este mismo flujo protegerá a tu bebé de infecciones, e irá aumentando a medida que se acerque el final del embarazo.

Tu útero (que ahora alberga a tu bebé) irá aumentando progresivamente de tamaño, y esto provocará que inevitablemente comprima tu aparato urinario. Esto puede, por un lado, dificultar que vacíes la vejiga por completo cuando vayas al baño (lo cual te hará visitar el baño con mayor frecuencia de lo habitual), mientras la presión sobre los uréteres puede provocar que la orina no fluya libremente, favoreciendo el crecimiento de bacterias. Por esto las infecciones en la zona íntima son más comunes en esta etapa. Te darás cuenta de si tienes una infección por el olor y el color enrarecidos de la orina, en tal caso te recomendamos que acudas a tu médico o tu matrona, que te indicarán el tratamiento a seguir, que a día de hoy goza de alta eficacia. De todas maneras, estas molestias son mínimas comparadas con las alegrías que te traerá tu futuro bebé.

Puede resultar un poco sorprendente o inesperado que se te escape la orina en diversas ocasiones durante el embarazo. No te preocupes, es totalmente normal y les pasa a muchas embarazadas. Esto es causado también por el aumento de tamaño del útero que alberga a tu bebé, que presiona a la vejiga. Los estornudos, la risa o pequeños esfuerzos pueden provocar estos escapes inesperados. Las buenas noticias son que con un poco de entrenamiento podrás volver a fortalecer tus músculos del suelo pélvico que se han debilitado con el embarazo.

Muchas embarazadas experimentan pequeñas pérdidas de sangre, lo que comúnmente se conoce como “sangrados/manchado” que aparecen en la ropa interior. Esto suele ser causado por el efecto hormonal propio del embarazo, aunque es recomendable que tu matrona o ginecólogo controlen su evolución. Cualquier sangrado a partir de la semana 37 puede indicar que el útero está madurando para la preparación del nacimiento: ¡se acerca la llagada de tu bebé!

La primera visita

La revisión ginecológica genera muchas dudas en las mujeres que han de realizarla por primera vez. No te dejes influir por los comentarios: antes de formarte una opinión equivocada debes saber en qué consiste, los pasos a seguir para realizarla y cuándo es aconsejable hacerla.

Esta revisión tiene como objetivo la prevención de trastornos ginecológicos, la confirmación de que tu aparato genital es normal y el asesoramiento en cuanto a anticoncepción si la precisas. En la visita te realizarán una serie de preguntas para conocer tu historial médico. Entre otras cosas te pueden preguntar:

  • A qué edad tuviste tu primera regla.
  • Cuánto tiempo transcurre entre periodos.
  • Si tus pérdidas son suaves, medias o abundantes.
  • Si usas compresas, tampones o ambos.
  • En qué día empezó tu último periodo.
  • Si tienes relaciones sexuales.
  • Si las tienes, la edad en que las iniciaste, el número de parejas que has tenido, si tienes en la actualidad pareja estable y el método anticonceptivo que usas.
  • Si has estado embarazada.
  • Si en tu familia hay antecedentes de enfermedades graves.
  • Enfermedades que han padecido tus padres y hermanos.
  • Si tú has padecido enfermedades graves en general.
  • Si te han operado.
  • Si tienes alergia a algún medicamento.

La revisión, en todos los casos, consiste en la exploración de tus mamas y tu vulva. Además, si has mantenido relaciones sexuales, habrá que realizarte una citología y un tacto vaginal. Para la toma de la citología se utiliza un espéculo, que es un separador de las paredes vaginales para que el ginecólogo pueda observar el cuello del útero. El tacto vaginal sirve para valorar la normalidad del útero y de los ovarios. Se realiza introduciendo los dedos en la vagina y con la otra mano se palpa el abdomen y así se tacta si hay algún aumento de tamaño en el útero o los ovarios.

No hay una edad concreta para la primera visita al ginecólogo. Debes ir si tienes relaciones sexuales, si tienes algún problema ginecológico, o si tienes dudas o preguntas que quieras plantearle. Después, el ginecólogo te indicará cada cuánto debes realizar una revisión. En general, si tienes relaciones sexuales se recomienda hacerla cada año.

Embarazo precoz

El artículo que te traemos hoy es acerca de un tema muy delicado, aunque frecuente en esta sociedad. El embarazo no deseado en los adolescente se ha vuelto un tema constante pese a que se puede afirmar que hoy en día, por los medios que nos rodea en esta nueva era cualquier adolescente por muy joven que pueda ser, recibe información sobre la prevención del embarazo no deseado, esta realidad, sin duda positiva no hace que el tema del embarazo en adolescentes se haya erradicado o haya disminuido, por el contrario cada vez son más altas las cifras con respecto a este tema.

El embarazo no deseado en una adolescente es siempre, en mayor o menor grado, un problema que le afectará en muchos niveles. Pese a que físicamente a partir de cierta edad el organismo pueda estar preparado para una gestación, cuanto más cerca se produce el embarazo de la fecha de la primera regla más repercute en la salud, tanto de la madre como del recién nacido.

A nivel social el embarazo afectará tanto a la relación con el círculo de amistades como a la relación familiar. También influirá negativamente en el rendimiento escolar o profesional si no provoca, aunque sea temporalmente, el abandono de los estudios o trabajo.

Psicológicamente es importante saber que una adolescente no madura por el simple hecho de estar embarazada. Esto le obliga, de entrada, a adaptarse a una nueva y compleja realidad para la que generalmente aún no está preparada. Las consecuencias psicológicas del embarazo son muy variadas, pueden variar durante la gestación e incluso pueden ser contradictorias. En general pueden desarrollarse reacciones de angustia propias de enfrentarse ante algo inesperado y desconocido, y trastornos en el proceso normal del desarrollo de la personalidad.

El inicio temprano de las relaciones sexuales aumenta el riesgo de embarazo no deseado ya que cuanto menor es la edad se dan más frecuentemente situaciones de riesgo tales como relaciones no planificadas o convencimiento de que “no va a pasar nada”, que favorecen no usar o usar incorrectamente los métodos anticonceptivos.

Otro fenómeno a tener en cuenta es que a menudo las adolescentes no saben que están embarazadas hasta pasados varios meses. Favorecen este desconocimiento factores como los ciclos irregulares, el poco control de la regla, la escasez de signos físicos o incluso la negación de lo evidente por el miedo. Si has tenido relaciones sexuales y tienes un retraso menstrual siempre es necesario que hagas una prueba de embarazo para salir de dudas.

Los tests de embarazo en orina valoran si hay una hormona llamada gonadotropina coriónica humana (HCG por sus siglas en inglés) que es producida por la placenta. Esta hormona está presente en la en la orina cuando estás embarazada. El resultado positivo indica que se ha detectado la presencia de la hormona, confirmando de este modo el embarazo. Sin embargo, el resultado negativo no siempre descarta el embarazo ya que si es muy reciente los niveles hormonales pueden aún no detectarse. El test de embarazo puede realizarse unos días después de haberse producido el atraso o la falta de menstruación. En caso de un resultado negativo y persistir el retraso menstrual es conveniente repetir el test a los 3 ó 4 días.

«La Menarquía»

La primera regla se denomina menarquía y suele ocurrir entre los nueve y los 16 años. “En promedio aparece entre los 11 y 12 años”, pero no hay una edad óptima para empezar a menstruar ya que cada chica es diferente y cada cuerpo lleva su ritmo. Es una parte más del desarrollo sexual, señalan los expertos, y una prolongación de todos los cambios que han empezado ya en la pubertad.

Se explica que el inicio de la menstruación depende de la madurez del aparato genital. Y esta a su vez de la secreción de hormonas que estimulamos de los ovarios que segregan unas glándulas alojada en el cerebro, la hipófisis y el hipotálamo.

“No conocemos con exactitud todos los factores que influyen en que estas glándulas cerebrales inicien su trabajo. Entre otros están los factores genéticos y el peso corporal. Las mujeres delgadas tardan más en tener la regla”. Además, puntualiza que influyen factores genéticos, ambientales y geográficos, así como una mejor alimentación y la práctica de ejercicio físico reglado.

Normalmente, esa primera regla suele doler. Esos ‘dolores cólicos menstruales’ en los primeros días, señala la doctora, se dan aproximadamente en el 50% de las adolescentes pero, a medida que va creciendo, estos “calambres” suelen ser menos molestos y, en ocasiones, llegan incluso a desaparecer por completo.

Mucho se ha hablado del momento de esa llegada, y aún circulan muchos mitos, pero lo cierto es que “no pasa nada” porque aparezca más o menos tarde. Diferente es cuando la menarquia precoz (antes de los ocho años) porque hace que la niña se enfrente a una fase vital para la que todavía no están preparadas emocionalmente y suelen avergonzarse. Pero, ese crecimiento corporal, continúa explicando la experta, cesa unos dos o tres años después de la llegada de la regla, con lo que su talla final suele ser menor de la media. En el caso de un desarrollo tardío, la menstruación se espera con insistencia y es bien recibida, ya que “por fin es igual que el resto de sus amigas”.

Del mismo modo, el pediatra Jordi Pau, coordinador de Prevención y Seguridad de la Asociación Española de Pediatría (AEP), asegura que no hay ni ventajas ni inconvenientes a nivel físico dependiendo del momento de esa llegada de la regla, tan sólo pequeños desajustes: “Si viene temprana, nos encontramos con una mentalidad infantil en un cuerpo de mujer y, viceversa, si aparece más tarde. Pero insiste igualmente, que esos “desajustes” se desarrollan dentro de la normalidad y que además,no existen ni ventajas ni inconvenientes “porque llegue antes o porque llegue después”.

La clave: naturalidad

La primera regla marca el inicio de su etapa reproductiva, donde se viven cambios muy importantes desde un visto físico y emocional, incluso en muchas culturas, la aparición de la primera menstruación,  se celebra como uno de los momentos cruciales de la vida de la mujer.

“Es cierto que es un acontecimiento importante en sus vidas”, confirma la psicóloga, sobre todo si tienen hermanas o amigas que están también accediendo a ese proceso de “normalidad” y “madurez”. Por ello, los padres han de tratarlo con la mayor naturalidad posible.

La base está en la actitud con la que se trata el tema. Hay padres que viven en proceso de forma aséptica, otros de manera idealizada y “hacen una fiesta” y hay otros que aprovechan ese momento para “hacerlas sentir únicas y especiales” y contarles a sus hijas todo cuanto desean saber. Pero lo importante, continúa Poblador, es vivirlo de manera auténtica, de forma natural, que se esfuercen por abrirse y que “acojan la curiosidad y el pudor” de sus hijas como algo normal.

A pesar de que actualmente las niñas suelen estar bien informadas y son conscientes, tanto hijas como padres, de que se trata de un “proceso natural”,  todavía existen familias donde cualquier aspecto relacionado con la sexualidad se trata como un tema tabú. “Muchas chicas no acceden al conocimiento de la menstruación por boca de los padres sino por las amigas o compañeras de colegio que les dan ciertas nociones”, aclara la especialista en psicología, mientras recuerda el caso concreto de una niña. “Me contaba que cuando descubrió a los 10 años que sangraba no sabía qué era lo que le estaba pasando y le tuvo que preguntar a su padre, que fue el primero en llegar a casa. Decía que lo pasó fatal, que preguntárselo a su padre fue un suplicio. No quería porque era demasiado pronto y además le dolía muchísimo”, recapitula Poblador.

Por este y por otros relatos similares es importante, aconseja la experta, que los padres expliquen bien en qué consiste la regla antes de que la niña “la viva por primera vez y no le pille por sorpresa“. Tratar el tema con la mayor naturalidad posible. Además, es también una buena oportunidad para empezar a hablar con su hija de sentimientos y de los cambios que le acontecederán en un futuro. “Las madres son modelos de aprendizaje privilegiados y sus actitudes, antes este fenómeno natural, son referentes para la formación y actitudes de sus hijas”, señala Poblador.

Para Jordi Pau lo más importante es la prevención y la tranquilidad. Si las niñas están preparadas y conocen lo que quieren saber antes de su llegada, puntualiza el doctor, todo ocurrirá dentro de la normalidad.

Se debe desmitificar la regla y enfocarla de manera positiva, concluye por su parte Poblador, ya que así se facilita que las niñas puedan sentirse bien “dentro de su cuerpo de mujer” y sentirse a gusto dentro de su propia piel.

Infertilidad en pareja

La infertilidad es una enfermedad que imposibilita concebir un hijo naturalmente o de llevar un embarazo a término después de un año de vida sexual activa. Hay muchas razones por las que una pareja puede no ser capaz de concebir, o no ser capaz de hacerlo sin asistencia médica.

El Consejo Internacional de Difusión de Información sobre Infertilidad considera que una pareja es infértil si:

No han concebido después de más de 12 meses de mantener relaciones sexuales sin protección, o después de 6 meses si la mujer tiene más de 35 años de edad. La duración reducida para mujeres de más de 35 años se debe al rápido decline de la fertilidad a partir de esa edad, por lo que debería solicitarse ayuda más rápidamente.
No puede llevarse el embarazo a término.

La inferilidad no es únicamente “un problema de mujeres” o algo relacionado con la edad. Hay muchas cosas que pueden conducir a la infertilidad, y esta puede afectar a personas de cualquier sexo y edad. Cuando a una pareja le cuesta lograr un embarazo, cualquiera de los dos (o ambos) tienen las mismas probabilidades de ser la causa. Por eso, generalmente, se les hacen pruebas de infertilidad a ambos miembros cuando una pareja tiene dificultades en quedar en embarazo.

La infertilidad afecta aproximadamente al 15% de las parejas. Aproximadamente el 21% de los casos se deben a un factor masculino, 33% se deben a un factor femenino, 40% es de tipo mixto y el resto (6%) es por causas inexplicables.