Causas de la infertilidad masculina

Todos en algún momento de nuestras vidas, nos hemos hecho la pregunta o hemos tenido la curiosidad de ¿Qué causa la infertilidad masculina?
y la realidad es que existen muchos factores que pueden afectar la fertilidad; los que se incluyen posibles defectos estructurales o de otra naturaleza en el sistema reproductor, deficiencias hormonales, enfermedades e incluso algún traumatismo que pueda estar afectando su fertilidad. La investigación se centrará en la mayor combinación posible de factores, entre los cuales los más comunes son:

Trastornos de los espermas: Los problemas con la producción y el desarrollo de los espermas son los más comunes de la infertilidad masculina. Los espermas puede no estar completamente desarrollado, puede tener forma anormal o ser incapaz de moverse bien. O, puede ocurrir que los espermas producido sea normal pero que la cantidad producida no sea suficiente (oligospermia) o que directamente no se produzca (azoospermia).

Varicocele: Son venas escrotales dilatadas que están presentes en un 16% de los hombres pero que son más comunes en los hombres infértiles (40%). Inhiben el desarrollo de espermios porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre. Los varicoceles son fácilmente detectables con un examen físico, ya que las venas se presentan marcadamente al tacto como una bolsa de gusanos. También pueden ser lo suficientemente grandes y retorcidos como para ser visibles en el escroto. Esta es la causa corregible más común de infertilidad masculina.

Eyaculación retrógrada: La eyaculación retrógrada está ocasionada por una falla de los nervios y los músculos del cuello de la vejiga o de los músculos responsables de la apertura en la uretra que no se cierran durante el orgasmo, lo que hace que el semen retroceda hasta la vejiga en vez de salir por el pene. Es una de las varias dificultades que una pareja puede tener para entregar espermios en la vagina durante las relaciones. La eyaculación retrógrada puede haber sido ocasionada por una cirugía previa, medicamentos o enfermedades que afectan al sistema nervioso. Los signos de esta afección pueden incluir orina turbia luego de la eyaculación y una eyaculación menor o “seca” con el orgasmo.

Infertilidad inmunológica: Está causada por la respuesta inmunológica del hombre a su propio espermios, los anticuerpos normalmente son el resultado de lesiones, cirugías o infecciones. Al atacar al espermios evitan que los espermatozoides tengan un movimiento y una función normales. Aunque los investigadores todavía no comprenden exactamente cómo los anticuerpos dañan la fertilidad, saben que estos anticuerpos pueden hacer que al espermios le resulte más difícil nadar al útero y penetrar los óvulos.

Obstrucción: Las obstrucciones bloquean el pasaje normal del espermios y pueden deberse a una variedad de factores, como ser infecciones repetidas, cirugía previa, inflamación u otros problemas de desarrollo. Cualquier porción del tracto reproductor masculino, como los vasos deferentes o el epidídimo, puede quedar obstruida y de esa manera evita el transporte normal del espermios desde los testículos a la uretra, por donde sale del cuerpo durante la eyaculación.

Hormonas: Responsables de estimular a los testículos para que produzcan espermios, las hormonas de la glándula hipófisis tienen una participación importantísima en la fertilidad. Por lo tanto, cuando los niveles de hormonas son extremadamente bajos, el resultado puede ser un bajo desarrollo de espermios.

Genética: La genética tiene una participación central en la fertilidad, en particular porque el espermios lleva la mitad de la combinación de DNA del hombre al óvulo de su compañera. La presencia de anormalidades en la cantidad de cromosomas y en su estructura, así como partes faltantes en el importante cromosoma Y que está presente en los hombres normales, también pueden tener un impacto sobre la fertilidad.

Medicamentos: Hay ciertos medicamentos que afectan la producción de espermios, la función del espermios y la eyaculación. Estos medicamentos normalmente se recetan para tratar enfermedades como la artritis, la depresión, los problemas digestivos, las infecciones, la hipertensión e incluso el cáncer.

¿Cómo se diagnostica la infertilidad masculina?
El proceso comienza con una historia clínica completa y el examen físico, y normalmente se continúa con análisis de sangre y de semen.

A partir de una muestra de semen normalmente obtenida a través de la masturbación en un recipiente esterilizado, el médico podrá evaluar factores – volumen, recuento, concentración, movimiento e incluso estructura – que puedan facilitar o dificultar la concepción.

Si el análisis de semen presenta niveles bajos de espermas, o incluso ausencia del mismo, esto no necesariamente indica infertilidad absoluta. Bajas cantidades en cualquiera de las categorías mencionadas pueden simplemente indicar un problema con el desarrollo o con el sistema de entrega de los espermas que hay que evaluar con mayor detalle.

Por ejemplo, el médico puede indicar una ecografía transrectal, que es un estudio por imágenes para el cual se coloca una sonda en el recto para emitir rayos de ondas sonoras de alta frecuencia en dirección a los conductos eyaculatorios cercanos. Este estudio puede ayudar al médico a determinar si estas estructuras están mal desarrolladas o si están obstruidas por la presencia de quistes, calcificaciones, u otros tipos de bloqueo.

Puede ser necesario realizar una biopsia testicular cuando el análisis de semen es anormal y el médico todavía no pudo determinar la causa. Este estudio de realiza en un quirófano bajo anestesia general o regional a través de un pequeño corte en el escroto. También puede hacerse en una clínica mediante una aguja que se inserta a través de la piel del testículo, que se ha anestesiado. En cualquiera de los casos, se extrae una pequeña porción de tejido de cada testículo para evaluación bajo el microscopio.

Además del análisis de semen, el médico puede solicitar la realización de un perfil hormonal para determinar la capacidad de producción de espermios de los testículos y para descartar enfermedades graves. Por ejemplo, la hormona folículo estimulante (FSH) es la hormona hipofisaria responsable de estimular a los testículos para producir espermios. La presencia de niveles altos pueden indicar que la glándula hipófisis está intentando estimular a los testículos para que produzcan espermios y éstos no están respondiendo.

¿Cómo es el tratamiento de la infertilidad masculina?
El tratamiento de la infertilidad masculina dependerá del problema específico. En los casos severos no hay tratamiento disponible. Sin embargo, muchas veces hay una combinación de medicamentos, abordajes quirúrgicos y técnicas de reproducción asistida (TRA) que se pueden utilizar para superar muchos de los problemas de fertilidad subyacentes. Las opciones son:

Cirugía: Para reparar venas escrotales dilatadas (varicoceles) normalmente se recurre a una cirugía menor (varicocelectomía) sin necesidad de internar al paciente. Hay estudios que demuestran que la reparación de estas venas dilatadas mejora el movimiento de los espermatozoides, así como su concentración y estructura. En algunos casos, la obstrucción que genera la infertilidad también puede corregirse quirúrgicamente.

Medicamentos: Mientras que los fármacos son un recurso clave para corregir la eyaculación retrógrada y la infertilidad inmunológica, el tratamiento hormonal con fármacos como el clomifeno o la gonadotrofina pueden ayudar a corregir los desequilibrios endocrinos.

Si estas técnicas fracasan, los especialistas en fertilidad pueden recurrir a una variedad de otras técnicas de reproducción asistida de alta tecnología que promueven la concepción sin relaciones. En función del problema, el médico puede considerar la realización de:

Inseminación intrauterina (IIU): Al colocar el espermios directamente en el útero mediante un catéter, la IIU evita la mucosa cervical que puede ser hostil para el espermios, y coloca los espermatozoides cerca de las trompas de Falopio, que es donde ocurre la fertilización. La IIU a menudo es exitosa en superar problemas de recuento y movilidad del espermios, de eyaculación retrógrada, de infertilidad inmunológica y de otras causas de infertilidad.

Fertilización in vitro (FIV): Se refiere a la fertilización que tiene lugar fuera del cuerpo en una caja de Petri en el laboratorio. Allí, el óvulo de la mujer o de una donante se pone en contacto con el espermios. Con la FIV es necesario estimular abiertamente los ovarios, esto normalmente se hace con fármacos para la fertilidad que permite la recolección de varios óvulos maduros. Luego de 48 a 72 horas, el óvulo fertilizado (embrión) se inserta en el útero y el embarazo resultante debería ser normal. Si bien la FIV normalmente se utiliza en casos de mujeres cuyas trompas de Falopio están obstruidas, ocasionalmente se utiliza en casos de hombres con oligospermia.

Inyección intracitoplasmática de espermios (IICE): Este procedimiento es una variación de la fertilización in vitro y ha revolucionado el tratamiento de la infertilidad masculina grave, al permitir concebir a parejas que antes se consideraban infértiles. Consiste en la inyección de un único espermatozoide directamente en el óvulo de la mujer con una aguja microscópica y luego, una vez que fue fertilizado, transferirlo al útero de la mujer. El médico puede usar la IICE si la calidad del semen del paciente es baja o si el semen no contiene espermios a causa de una obstrucción o de insuficiencia testicular. En algunos casos el espermios para este procedimiento puede extraerse quirúrgicamente de los testículos o del epidídimo.

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