Embarazo molar

Un embarazo molar, también conocido como «mola hidatiforme», es una complicación poco frecuente del embarazo que se produce en una de cada 1.500 gestantes y es el resultado de una fecundación anormal del óvulo que produce un crecimiento deforme de la placenta. La causa es una serie de anormalidades cromosómicas que evitan que el embrión se desarrolle adecuadamente.

El embarazo molar se produce en una de cada 1.500 gestantes y es el resultado de una fecundación anormal del óvulo que produce un crecimiento deforme de la placenta. La causa es una serie de anormalidades cromosómicas que evitan que el embrión se desarrolle adecuadamente.

Hay dos tipos de embarazos molares: el embarazo molar completo y el embarazo molar parcial. En un embarazo molar completo, el tejido placentario es anormal y está hinchado; además, parece formar quistes llenos de líquido. Otra característica es que no hay formación de tejido fetal. En un embarazo molar parcial, es posible que haya tejido placentario normal junto con tejido placentario formado de manera anormal. También puede haber un feto, pero no hay posibilidades de que sobreviva, y, por lo general, se produce un aborto al principio del embarazo.

Un embarazo molar puede tener complicaciones graves, entre ellas una forma de cáncer poco frecuente, y requiere tratamiento temprano.

Si el médico sospecha que tienes un embarazo molar, te pedirá análisis de sangre, entre ellos, uno para medir el nivel de coriogonadotropina humana (una hormona del embarazo) en la sangre. También te recomendará una ecografía.

En una ecografía estándar, se dirigen ondas sonoras de alta frecuencia a los tejidos de la región abdominal y pélvica. Sin embargo, al principio del embarazo, el útero y las trompas de Falopio están más cerca de la vagina que de la superficie abdominal, por lo que es posible que se realice la ecografía por medio de un dispositivo con forma de varilla, que se coloca en la vagina.

Una ecografía de un embarazo molar completo, que puede detectarse ya a las ocho o nueve semanas de embarazo, puede mostrar lo siguiente:

  • Ausencia de embrión o feto.
  • Ausencia de líquido amniótico.
  • Placenta gruesa y con quistes que ocupa el útero casi por completo.
  • Quistes de ovario.

Una ecografía de un embarazo molar parcial puede mostrar lo siguiente:

  • Un feto con crecimiento restringido.
  • Bajo nivel de líquido amniótico.
  • Placenta gruesa y con quistes.

Conozcamos cuáles pueden son los síntomas más habituales de un embarazo molar:

• Pérdidas intermitentes de color parduzco.
• Náuseas y vómitos (más que en un embarazo normal).
• Exceso de salivación
• Hemorragia o sangrado vaginal.
• Incremento en los niveles de hCG (hormona gonodotropina coriónica humana)
• Crecimiento excesivo del útero que no se corresponde con las semanas de gestación
• Aumento de la tensión arterial

Como decíamos antes, en ningún caso un embarazo molar sobrevive puesto que el embrión no llega a desarrollarse adecuadamente.

En la mayoría de los casos se produce un aborto espontáneo acompañado de hemorragias de color oscuro y acuoso, aunque generalmente no se acompaña de dolor.

Si esto no sucediera se procede a extraer el tejido molar del interior del útero por medio de un legrado. Durante los meses siguientes se controlan los niveles de la hormona gonadotropina humana (la hormona del embarazo) hasta que normalice sus niveles y se controla el útero de forma preventiva pues una de las complicaciones del embarazo molar es que puede llegar a formarse un coriocarcinoma, un tumor maligno pero con un alto índice de curación.

La recomendación generalizada es esperar un año para volver a buscar un nuevo embarazo. Un año que se pasa mal, pero no deben desanimarse. La probabilidad de que se repita un embarazo molar en embarazos subsiguientes es remota, entre el 1 y el 2%, por lo que casi todas las mujeres que han sufrido un embarazo molar han logrado luego quedar embarazadas y tener un bebé. En el caso de repeticiones, sería adecuado buscar asesoramiento genético.

Algunos estudios apuntan a que los embarazos molares podrían tener relación con una alimentación baja en niveles de proteínas que podría causar defectos en la ovulación. Por eso recomiendan incrementar el consumo de proteínas de origen animal y vitamina A para minimizar las posibilidades de sufrir un embarazo de este tipo.

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