¡Ya estás embarazada!

¿Estás embarazada?

Desde el momento en que descubres que estás embarazada todo cambia. Ser madre significa empezar una nueva vida además de experimentar una serie de cambios hormonales que provocarán cambios en tu cuerpo. Algunos los notarás enseguida, otros de manera más gradual; date tiempo para adaptarte a esta nueva etapa, ¡no todos los días se espera un bebé!

Uno de los cambios que notarás enseguida será un aumento de flujo vaginal, causado por el desajuste hormonal. ¡Es buena señal! Este mismo flujo protegerá a tu bebé de infecciones, e irá aumentando a medida que se acerque el final del embarazo.

Tu útero (que ahora alberga a tu bebé) irá aumentando progresivamente de tamaño, y esto provocará que inevitablemente comprima tu aparato urinario. Esto puede, por un lado, dificultar que vacíes la vejiga por completo cuando vayas al baño (lo cual te hará visitar el baño con mayor frecuencia de lo habitual), mientras la presión sobre los uréteres puede provocar que la orina no fluya libremente, favoreciendo el crecimiento de bacterias. Por esto las infecciones en la zona íntima son más comunes en esta etapa. Te darás cuenta de si tienes una infección por el olor y el color enrarecidos de la orina, en tal caso te recomendamos que acudas a tu médico o tu matrona, que te indicarán el tratamiento a seguir, que a día de hoy goza de alta eficacia. De todas maneras, estas molestias son mínimas comparadas con las alegrías que te traerá tu futuro bebé.

Puede resultar un poco sorprendente o inesperado que se te escape la orina en diversas ocasiones durante el embarazo. No te preocupes, es totalmente normal y les pasa a muchas embarazadas. Esto es causado también por el aumento de tamaño del útero que alberga a tu bebé, que presiona a la vejiga. Los estornudos, la risa o pequeños esfuerzos pueden provocar estos escapes inesperados. Las buenas noticias son que con un poco de entrenamiento podrás volver a fortalecer tus músculos del suelo pélvico que se han debilitado con el embarazo.

Muchas embarazadas experimentan pequeñas pérdidas de sangre, lo que comúnmente se conoce como “sangrados/manchado” que aparecen en la ropa interior. Esto suele ser causado por el efecto hormonal propio del embarazo, aunque es recomendable que tu matrona o ginecólogo controlen su evolución. Cualquier sangrado a partir de la semana 37 puede indicar que el útero está madurando para la preparación del nacimiento: ¡se acerca la llagada de tu bebé!

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